Y nunca dejó de soñar: Alba Navarro – Poesía en voz de sus autores

Alba Navarro (España, 1989). Poeta y doctora internacional en Comunicación cum laude, por la Universidad de Málaga, en la especialidad de cine. A lo largo de su trayectoria académica, ha obtenido el título de licenciada en Comunicación Audiovisual, ha cursado el máster en Desarrollos Sociales de la Cultura Artística y ha realizado estancias internacionales en el Instituto de Medios de la Universidad Técnica de Ilmenau en Alemania y en la Universidad de París 8. Durante su etapa predoctoral en Francia, fue residente del Colegio de España, institución en la que presentó su poemario En la maraña (Torremozas, 2016). Asiduamente, colabora con revistas y participa en actividades culturales como el ciclo Nuevas Promesas, el ciclo Voces Compartidas de ACE, el ciclo Museos Poéticos celebrado en el Museo Carmen Thyssen de Málaga, la ceremonia de clausura del encuentro universitario ISWI 2015-dare to care (Alemania), la Feria del Libro de Madrid o los homenajes a María Victoria Atencia y Rosa Romojaro. También ha sido poeta invitada en el ciclo II Versos y canciones para las noches de estío, en el que un grupo de actores realizó una lectura dramatizada de sus poemas en el Museum Jorge Rando de Málaga.

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Y nunca dejó de soñar

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Era un globo rojo 
y de la mano de un niño 
acariciaba las calles de París. 
En las fachadas de Ménilmontant 
brotaban los desconchones. 
Roídas las escaleras, roídas las paredes, 
roídas las horas de un otoño gris. 
El pequeño flâneur y su globo 
corrían, jugaban, inventaban 
y curiosos rastreaban las taciturnas huellas de las aceras
bajo un cielo de pálida melancolía. 
Juntos se deleitaban 
con la extraordinaria fascinación de lo sutil 
y sus risas emancipadas transgredían 
los monocromos días de triste cotidianeidad.

Y la hostilidad abatió al globo...

Pascal no sintió miedo. 
Su rostro no delató el temblor de su vientre. 
Sus manos asieron con firmeza 
un ramillete multicolor 
hecho de los anhelos sin dueño 
que emanan de la común fábula de la existencia. 
Su rastro se perdió más allá de los tejados parisinos 
impregnados de la poesía que escribía su cuerpo 
al rozar las nubes de tonos suaves.

Y el niño nunca dejó de soñar...