Tres poemas de Abraham Pérez Aragón – Poesía en voz de sus autores

Abraham Pérez Aragón (Ciudad de México, 1989). Poeta. Psicólogo clínico egresado de la UNAM. Participa de actividades de difusión de literatura y de la cultura psicoanalítica en espacios públicos desde 2015. Ha participado en encuentros de poesía como el encuentro de poetas Saúl Ibargoyen, el Festival Max Rojas, el Festival Manuel Maples Arce, en Tuxpan, y el World Festival of Poetry No puppets – No War.

Ha publicado fragmentos de su obra en La Piedra, Los Bastardos de la Uva, Revista Primera Página, Círculo de Poesía, Liberoamérica, Errancia UNAM, Periódico de Poesía UNAM, entre otros. Participa en el colectivo Taller Maladrón y Naufragio; dirige el Seminario Abierto de Psicoanálisis de Taller Maladrón. Actualmente, se dedica al ejercicio de la clínica orientada al psicoanálisis, la docencia y su labor de escritura.

Buscar el fuego

“Nuestra imagen (…) se pierde y se encuentra
como el humo (…) no es más que el eco del fuego»

Juan Bañuelos
 Un día naufragas entre las preguntas
 tocando con hambre el eco del trino
 y un pájaro muerto cae como estrella
 derramada del ramaje nocturno;
  
 con desespero y gozo vas y siembras
 una semilla de fuego en la cera,
 y miras cómo esa planta se mira
 en su espejo de tierra desangrada.
  
 ¿Las chispas?: breves frutas de alegría 
 que gritan en silencio,            azarosas,
 y su exhalación te dibuja sueños:
 todo se vuelve amarillo en el ojo.
  
 Tu tensión se llama desde el espíritu,
 así como los contrarios se llaman.
 ¡Ay!, es que también te miras en ella, 
 otra flama inquieta de lo mortal:
  
 mientras más fuerza das a tus impulsos
 por alcanzar las ansiadas alturas,
 más rápido consumes fundamento,
 más alejas la luz de tu morada. 

Un hilo de voz

 ¿Qué tejerán mis pasos,
 mis rostros a la deriva?
 ¿Dónde se comprometen mis huellas? 
 No lo sé.
 Incendios de escorpiones me galopan la sangre
 cuando menos lo pido 
 y si pido, la seda
 de la duda se escurre 
 por entre mis acciones.
  
 Y mis alas de polvo,
 mis gimoteos de angustia,
 son las manos que duermen bajo mantos de no:
 No quiero perder nada,
 no quiero decir «no».
  
 Mas la vida jirones,
 vapores mercuriales,
 Inexora sus obras;
  
 nos estrecha las ansias
 con sus suaves espuelas
 y una pluma de abismo
 excreta sus raíces
  
 como el llanto de un pájaro 
 ya desaparecido
 permanece latiendo
 en un hilo de voz. 

Nosino

 Me encuentro en una danza ciega
 por las calles más azules de mi luna,
 por el dulce vidrio espolvoreado
                             sobre la negra pureza
                             que se mide entre mis párpados.
  
 Sé que el aire nos acecha
 y que el ritmo es un afecto necesario
 porque el aire puso suelas al
 “¡PARA!”                        y no:
  
 No voy a decir que el alto es respirable.
 No voy a puntear mi curtidura.
  
 El aire es otra duna necesaria.
  
 Ni supe que la medida de mis ojos
 es luz intermitente,        perimetral,
 mente impuesta.
  
 Sabemos que “No” es
 otra palabra que habla
 por encima de lo yo llovido
 de lo yo vivido       la espuma
 del águila calva con su montón de estrellas.
  
 La Puta en el hocico de ese Toro
 con insuficiencia aleccionadora,
 su llorar espejos con lágrimas ajenas
 ante el horror de su propia herida. 
  
 Y ella rompe su Ella
 paracontra                                       Él.
  
 Y caen por su propio peso
 las madres irreparables
 desde los árboles más altos.
  
 Y yo que sé tan poco de mí
 y de la caracola que se sigue
 por las arenas de esta carencia
 que nos define tanto.
  
 ¿Y tú?
 ¡Y Nosotros?
 ¡Cuántos tuétanos tan necesarios!
  
 Un hálito de oniros nos habita,
 estalla un titipuchal de conejos
 en los rincones atisbados de la consciencia.
  
 ¡Dionisos Santo! ¡Los abismos de la LUZ!
  
 ¡CRISTO!
  
 ¡Viva Mefisto Rey!
  
 ¡Viva José Revueltas!
  
 y Nosotros
 tan Tensidad.
  
 Inanimanescentes
 en la palidez de un templo vacío.
  
 Una procesión de llamas cruza nuestra fantasía
 y la boca da de traspiés en el tentaredal
 que nos fue legado junto con ser
 la sublime pesadilla de cualquier dios posible.