«Disparo», de Giselle Ruiz – Poesía en voz de sus autoras

Giselle Alejandra Ruiz Rodríguez (Aguascalientes, México, 1989). Licenciada en Ciencias Ambientales. Ha publicado narrativa y poesía en diversas antologías, revistas y sitios web como Golfa, DigoPalabra.txt, VICE, entre otros. Escribió en coautoría el poemario Amor 2.0 (Bitácora de vuelos, 2016). Becaria del Festival Cultural Interfaz 2016. Acreedora a mención honorífica en el Premio Internacional Caribe-Isla Mujeres 2016. Co-creadora del proyecto “The expectation club” (2016). Productora de los cortometrajes “D/V” (2018), “Antes mía” (2019) y “Frío de verano” (2020). Publicó su primer libro individual Crónica de fracasos, en 2018 por la Editorial Montea y, en 2019, fue becaria PECDA por el proyecto “Jaulas: Poemas para significar barrotes”, libro publicado en el 2020 por la editorial Los libros del perro, bajo el título Falsa muda.

Disparo

Mi Dios, este susurro diario,
en cambio constante, es para ti:
padre de los animales,
voy a descansar junto a mis restos
hasta soñar, hasta volver errado
el vivir despierto pensándote.
Quiero decir, imaginando,
haciéndote en todas las flechas
y cráneos y en la tierra
y en los hombres de traje
cuando sacan frente a mí
su billetera de piel
pero nada comparten.
Estás junto a mí, Dios guardián,
y me entrego a este ejercicio,
a este acto irrelevante
           de ponerme, no,
de sentarme a tus pies
para que hagas de mí tu can.
Tengo todos los rostros en mi cuerpo:
soy tu peón de barbilla afilada,
tu dama blanca, señora de pasos laterales,
tu filo, soy ese filo en los tobillos
de los que te esperan,
la planta que pusiste a secar
en cada desierto, en cada cuenca
de ojos huidos, diminuta espina,
hijo de nadie, revólver automático
en la mesa esperando tu voluntad.
Soy todas las palabras no dichas
y te espero, mi Dios,
te ruego, te ruego
a golpe de carencia,
que por un momento tu báculo
le ceda a mis manos
el imperio concedido a nadie.
Procura la valentía para crecer
en medio del oro sin la culpa
de los escasos años venideros.
Señor, Dios de la abundancia,
limita mi planes y amasijos.
Permíteme vencer
junto a ti, Señor dorado,
junto a ti, signo de dominio,
junto a ti, mi altar de fuego.