Dossier de poesía carcelaria cubana, escrita por mujeres. Un poema de Laura Ruiz Montes.

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Laura Ruíz Montes (Matanzas, 1966). Poeta, editora, ensayista y traductora. Ha publicado varios libros de poesía en Cuba y el extranjero, de los cuales Los frutos ácidos y Otro retorno al país natal, obtuvieron en 2008 y 2012, respectivamente, el Premio Nacional de la Crítica Literaria. También ha publicado libros de ensayo sobre la literatura caribeña, teatro y literatura para niños y jóvenes. Su traducción del francés de  L’exil selon Julia, de Gisèle Pineau, obtuvo en 2018 el Premio Nacional de Traducción Literaria. Su más reciente libro de poesía publicado es Diapositivas (Ediciones Unión, 2017). Su volumen Grifas. Afrocaribeñas al habla, que reúne entrevistas a treinta creadoras del Caribe anglófono, francófono e hispanohablantes, se encuentra en proceso editorial en el Fondo Editorial Casa de las Américas. Es la editora principal de Ediciones Vigía y la directora de La Revista del Vigía de esa misma editorial.

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Escoba amarga
(con comentarios al margen)

Natural de la Florida, la Luisiana, Cuba o el Sur…
remedio contra dolores y espasmos.

La muchacha barre.
[Rubia barriendo, toma uno.]
Barre y limpia.
Vierte agua en los baños, sobre el suelo del hospital.
Después lo seca todo.

Un día sí y un día no, viene la prisionera.
[No viene, la traen.]

No es prisionera, es presidiaria.
Prisionera sería si fuera la cautiva de Proust.

Esta que barre no se sabe qué ha hecho
[…o qué no ha hecho.]
Mientras limpia desliza su vista por la ventana.
Imagina lo que en verdad no ve.

[Me quedan tres años. Tres años y me largo.]
Habla con un acompañante que la desnuda con la vista.

[Y menos mal que te dejan venir.]
[No me dejan venir, me traen…
y me recogen después.]

Las ventanas abiertas para que el aire seque el suelo.
Hay quienes no esperan,
caminan sobre el suelo mojado,
enfangan sin piedad,
duplicando, triplicando, multiplicando el castigo
[…como los panes y los peces…]

La presidiaria nada dice, baja la mirada.
Natural de Los Arabos, Matanzas, Perico
[… o de donde sea, excepto de Unión de Reyes].

No tiene reinado, dominio o feudo.
Solo barre.
[Rubia barriendo, toma dos.]

Sin reyes o reinas, sin corona ni diadema.
Uncida, a la escoba
y a la ventana tras la cual está lo que imagina,
no levanta más la vista, no vuelve a hablar.
No encuentra, no ha descubierto,
—para ella no existe—
el tónico contra los dolores y el espasmo.