Poesía de Puerto Rico, tres poemas de Anthony Acevedo

Fotografía por Ed Andrés
Colaboración con Carlos A. Ruiz Colón

Anthony Acevedo (Moca, Puerto Rico, 1997). Desde los ocho años sintió la inquietud de plasmar lo que sentía en un papel, creando poemas infantiles en libretas de la escuela. Su amor por la poesía continuó en la vida de manera intermitente hasta llegar a la UPR de Mayagüez donde el ambiente artístico le proporcionó la motivación para establecer raíz en el mundo literario. A intermedios del 2016, conoció al poeta Fernando E.E. Correa González quien le ayudó a publicar su primer poemario De Sueños Rotos (2016) y le abrió invitación a participar en el Vox Populi. Un año más tarde, publicó su primer libro de cuentos cortos Córtoga (2017) con la ayuda del escritor Patrick O’Neill.

A principios del 2018, Anthony se volvió miembro oficial de la banda COLOGNE como cantante y sintetizador; desde entonces ha lanzado un sinnúmero de sencillos con bandas como Balcón del 503, Dreams of N, Relativismo Inmoral, entre otros. Junto a la banda lanzó el álbum ESPEJISMOS el 5 de febrero de 2021. Entre los planes futuros se encuentra el libro de cuentos cortos La Ciencia de lo Absurdo, una versión completamente reescrita de Córtoga y un poemario que aún no concreta título.

AL MENOS VUELVO O ESTOY APARECIENDO


Me alegra saber que mi
pensamiento no fue erróneo
cuando me quise alejar de
lo que me quedaba
La carne se volvió composta
del llanto que limpiaba
el esqueleto que se mueve
si lo intento
Hoy me sale carne por respirar
lo que buscaba tanto
que me empeoraba el astigmatismo
y la miopía
Respiro aire que es mío sin ruidos,
ni disparos, ni fantasmas trepando en los pasillos,
ni recuerdos de las pesadillas donde solo era la vida
Creo ver algo de grama crecer en mi pecho,
lo que no sucedía cuando pensaba haber expirado
y mi cuerpo no descomponía
También hay una flor y una hormiga que está
ahogada con una gota de miel y mi barba

DON GOYO

Temo que seas el fantasma
del tronco enterrado en la nada
Junto a los cientos de poemas que
nunca leía y sí admiraba
Esa sangre de raíz desgarraba
el polvo de las memorias que nunca
surgieron
Temo que mi libro no lo recibiste
por miedo a la decepción que
mis palabras causaran
Llevándome a ver la copia del apuro
desvanecer ante el frío del plano
en que andas
Temo que yo sea el fantasma
del tronco enterrado en la nada
llorando en el vientre de mi boca
junto a los peces que nadan
en el acido gástrico hasta
mostrar su esqueleto en una
sonrisa marítima

SER CASA ES REAL


Veo la casa que soñabas
Que soñabas en tus pinturas
frente a mis ojos
De madera, triangular y aunque
sea un poquito amarilla
Le creamos un muro de oxigeno
que le da vuelta mientras mira
algo que Monet hubiese pintado
Llegas cansada de trabajar en los días
Para recordarme que la casa es real
siempre que estés y vuelvas a ella
La casa es nuestro constructo de
detonaciones en 5 fuerzas distintas
Esta se vuelve real y se dibuja una sonrisa
de begonias que cubren los cristales
de las ventanas
y los helechos acarician
la madera
y la rejuvenece como el cielo
le hace a la muerte cuando estoy cansado
de temerle a lo incontrolable
La casa se vuelve real siempre que estés
y quieras volver a ella