Poesía cubana. Dos poemas de Linda Gilsa Blanco.

A

Linda Gilsa Blanco Pérez (Pinar del Río, 1988). Poeta, Actriz, Educadora Popular, Psicóloga, Activista Social. Miembro de la Asociación Hermanos Saíz (AHS). Su obra ha sido recogida en diversas antologías cubanas y extranjeras. Tiene publicado el poemario El beso en la llaga (Ediciones Loynaz, 2019).

A

A

A

Supervivencia

A

El hambre desata la locura
(EL HOYO)

Mientras espero mi turno
para comprar la carne de puerco
escucho al Bola.
El piano me aleja
del hambre y el cansancio.
Llévate de mí también el dolor
repito
con los ojos apretados y húmedos.
Cualquiera pensaría que invoco a una mujer.
No sospechan por qué sufro.
La manada avanza furiosa.
Estoy encima del cuchillo.
El carnicero hunde el arma en el animal
y me duele el costado.
Entonces descubro
que no son vísceras comunes.
Son las tripas de esta isla
las que me llevo a casa
y devoro
como la más ordinaria de las bestias.

A

A

A

El antihéroe

A

El muchacho del tacón y la peluca rubia
está condenado a la madrugada.
Qué importa si amanece
entre el frío y la hediondez.
De hacerlo con hormigas en la boca
sería una boca menos,
un chillido menos,
un arma menos.
El muchacho del tacón habita en las cloacas.
Al llegar la noche
levanta con sigilo las rejillas
y sale a masturbar al país.
(Cada cual hace Revolución como puede)
Durante el día se rompe los dedos
contra una vieja máquina de coser.
En el acto de unir piezas
intenta remendar su alma,
pero nutre más el semen que la aguja,
y su busto de goma
“no es políticamente correcto”
para honorables empleos.
Morirá
sin degustar los bienes de la vida.
El muchacho sabe que hay un hueco
en la palabra: Todos.