Los insectos en la literatura, Santiago Garcés Moncada.

Santiago Garcés Moncada (Itagüí, 1999). Ganó el 2º lugar en el concurso de poesía “Historias para volar la imaginación” (2016), fue ganador del 1º lugar en el primer y el tercer premio municipal de poesía y cuento corto de Itagüí (2018 y 2020) y es co-autor de los libros con las obras ganadoras de estos certámenes, es co-autor del libro “Deshielos de tinta” (2019), su cuento fue publicado en “Medellín en 100 palabras” (2019), participó del Festival internacional de poesía de Medellín como poeta del territorio (2018 y 2019). Abriéndose fronteras fue seleccionado para publicar sus cuentos y poemas en diferentes medios de Bolivia, Colombia, Costa Rica, Ecuador, Estados Unidos y México (2019-2021), participó de la antología de cuentos “Antes del 2020” publicada por la editorial mexicana DINKreaders. Actualmente estudia ingeniería electrónica en la Universidad de Antioquia, es miembro del taller literario Letra-Tinta y es cronista de la revista Bohemia.

Los insectos en la literatura

Los insectos son seres misteriosos y escurridizos, más de setecientas cincuenta mil especies se han registrado alrededor de todo el mundo, y aun así nos es imposible calcular cuántas hay realmente y cuántas se han extinguido sin ser descubiertas siquiera. Lo que sí podemos decir es que algunos de estos, aunque pequeños, pueden llegar a ser grandes enemigos de nuestros libros. Pececillos de plata, termitas, escarabajos, piojos de los libros y muchos otros insectos son los encargados de devorar la materia orgánica que compone los volúmenes existentes en nuestras bibliotecas, los consumen sin discriminar títulos ni contenido, agujereando palabras y materializando el olvido en los espacios vacíos que dejan en las páginas irrecuperables, pero no todos sus encuentros con los libros son malos, también estas curiosas criaturas han sido inspiración para algunos de los grandes exponentes de la literatura universal.

Anteriormente, la entomología era una práctica que daba estatus en la alta sociedad y ante los intelectuales de la época, arraigando una cultura donde la taxonomía y la conversación alrededor de estos seres era algo cotidiano, siendo un tema que de cierto modo albergaba un misticismo poderoso. El insecto desde tiempos remotos ha sido visto como un símbolo divino, como el escarabajo dorado en la cultura egipcia o las mariquitas o catarinas que fueron llamadas “Bestias de Dios” por el rey Roberto II en el siglo X. El reconocido escritor estadounidense Edgar Allan Poe es uno de los grandes exponentes de la literatura que ha usado este símbolo divino, mostrando su otra cara al darle una connotación oscura que recrea la leyenda en la que muchas veces se han visto involucrados los insectos y la muerte, su cuento “El escarabajo dorado” en el que un escarabajo tiene apariencia de calavera es un claro ejemplo de ese misticismo y de esa relación con lo fatal a nombre de estas criaturas, la Biblia habla de plagas y de su destrucción y muchos otros escritos abordan ese estilo siniestro de la naturaleza de estos animales, como en el caso de “El almohadón de plumas” de Horacio Quiroga, el cual nos muestra que a través de la narración se puede vivir un poco de ese terror que se oculta en lo más pequeño.

En cierta medida el veneno que albergan muchas de las especies existentes es una de las causas de esa mala fama y misticismo. Desde el cine y las artes se ha planteado la posibilidad de materializar insectos gigantes, monstruos que han crecido a tamaños humanos y que han traído a nuestra medida sus métodos de alimentación en los que vemos de alguna forma una sed de sangre, en la literatura también se ha visto esto reflejado, “La metamorfosis” de Franz Kafka es uno de los más claros ejemplos de este miedo a la idea de un insecto gigante, pero a su vez es usado como una metáfora espiritual al cambio y al peligro de la transformación en un mundo estancado en un estado larvario y precario, esta tendencia de cargar en los insectos el significado del cambio se debe a que muchos de estos sufren transformaciones físicas en diferentes etapas de su vida hasta alcanzar la madurez, el libro “El efecto mariposa” propone una filosofía de causas y efectos a través de la observación de las alas de una de ellas y en “Alicia en el país de las maravillas” de Lewis Carroll, la oruga Absolem es una manifestación de la conciencia, y una fase de migración al cambio. Comer del hongo es solo un estado de enaltecer o reducir nuestra percepción del yo, y su cambio de oruga a mariposa es sin duda una metáfora a la madurez obtenida por Alicia.

Resta decir que estos animales tienen tantas características tan asombrosas y extrañas… Que son dignas de ser contadas en esas historias que han de guardar los libros que algún día ellos mismos devorarán.