«Rojo ala de mi alón», de Alejandro Tarrab – Poesía en voz de sus autores

Alejandro Tarrab nació en la Ciudad de México en 1972. Es poeta y ensayista. Actualmente cursa el doctorado en Letras en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Es autor, entre otros, de los siguientes libros: Litane (2006), Degenerativa (Premio nacional de literatura Gilberto Owen, 2009), Ensayos malogrados. Resabios sobre la muerte voluntaria (2016), Caída del búfalo sin nombre. Ensayos sobre el suicidio (2017) y Maremágnum (2019). Fue becario del programa Jóvenes Creadores y es miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (Fonca). Parte de su obra ha sido traducida al inglés, francés, alemán, portugués, checo y serbio. El siguiente poema forma parte de su libro inédito Alizarin.

Rojo ala de mi alón

 Veníamos de arrancarnos la hierba del corazón, 
 la mitad mordida de la pureza y la otra
 mitad volcada, tendida, de la pureza.
 Veníamos de la inquina de perdernos,
 de arquearnos la montura de la cimbra,
 nuestros huesos mojados.
 Veníamos de la fiebre, del ala de besarnos 
 el dolor pequeño, la selva turbia del caucho.
 Veníamos de turbarnos en la pieza del sol
 como polillas contra el geranio. Veníamos 
 de la genciana, del rudimento de la mancha 
 y el alfabeto de la mancha que deliró el delirio.
 Veníamos de la muesca de punzarnos, 
 de encastrarnos y azuzarnos la casida:
  
 Así pasé la noche, 
 bebiendo el licor de su saliva,
 tomando la rosa en su mejilla.
 Su lomo dorso es agua y es alcohol.
  
 Veníamos de guardar el riñón de uno, 
 en el estómago del otro. Los pulmones, 
 el iris incendiado en la caja pélvica. Veníamos 
 de sacarnos el dolor con la gacela del recuerdo,
 de arrancarnos los ojos del cuello 
 con la raíz amarga.
 En el iridio, 
 junto a las hierbas de la tristeza y el arrobamiento, 
 me acercaste un Judas roto al oído, 
 una ayahuasca que fue rojo-ala-de-mi-alón, 
 el costado vivo de mi nuez.