Poesía cubana. Un poema de José Raúl Fraguela.

José Raúl Fraguela (Pinar del Río, 1961). Poeta, escritor para niños y editor. Ha obtenido diversos premios. Entre sus libros destacan De la ciudad, estación poética (2002); El libro, arte, técnica, oficio (2005), Ronda la ronda (2005, 2009), La dimensión de lo trascendente (2010), La memoria es solo un día (2015), y Cuentos de Chicuelo (2016), todos por Ed. Loynaz; El del Espejo… ¿soy yo? (2013), Cuando una violeta escribe (2013), ambos por Ed. Gente Nueva, y Petrushka (Ed. Gente Nueva, 2015 y Ed. D`McPherson, Panamá, 2019); Del naranjo, el azahar (Ed. El Mar y la Montaña, 2014 y 2017); Por los jardines del mar (Ed. Oriente, 2016, Ed. Pueblo y Educación, 2019); La elefanta glotona (2016), La jutía y los comerciales (2017), Haz de aromas (2017), Memoria del parque (2018), El gallo que presumía de donjuán (2018), Besos de brisa (2019) y La perra que quiso visitar la luna (2019), todos por Selvi Ediciones, Valencia, España; Mal de amores (Casa Editora Abril, 2017); Amor electrónico (Ed. Unión, 2017), Abuela no miente (Ed. Libros&Libros, Bogotá, Colombia, 2017), Noche de luna llena (Ed. La Luz, 2018); Música de las palmas (Ed. El Mar y la Montaña, 2019); El delfín con juguete nuevo (Ed. D`McPherson, 2020), y El arroyo y otros cuentos (Ed Libros&Libros, 2020). Textos suyos aparecen en numerosas antologíasy en revistas nacionales y extranjeras. Es miembro de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba.

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La maleta

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Preñada de caminos duerme su aburrimiento,
sueña rutas prohibidas por el acecho de la muerte;
van a mi padre y su memoria anémica,
a mi madre que el vacío desgasta,
su aislamiento,
a mi hijo cada vez más adulto,
cada vez más ingenuo,
cada vez más confuso entre ideal y vida,
que hace de su honradez diana para ladinos proyectiles
mientras lo miro sucumbir a la estulticia
de separar en héroes y tiranos la humanidad
roída por su propia acidez.
En la maleta llevé mis ilusiones
a su nueva orfandad, las canjeé por caducas fruslerías,
naufragios, pesimismo.
Ahora la cubre el polvo y casi muerta
no mueve a compasión, odio o deseo,
solo apatía infunde
signo del hombre
de un desenlace previsible.