Poesía cubana. Un poema de Zurelys López Amaya.

Zurelys López Amaya (La Habana, 1967) Poeta, narradora y periodista. Licenciada en Comunicación Social por la Universidad de La Habana. Su obra ha sido publicada dentro y fuera de la isla, también en antologías y revistas nacionales y extranjeras. Entre sus libros publicados se encuentran: Pactos con la sombra, Editorial Unicornio, Artemisa, 2009; Rebaños, Editorial Extramuros, La Habana, 2010 (ambos con re-edición en los Estados Unidos por la Editorial Atom Press); Minúsculos espejos, Editorial Latin Heritage Foundation, Washington D.C., 2011; Lanzar la Piedra, Ediciones Corazón de Mango, Bucaramanga, Colombia, 2015; Levitaciones, Ediciones Matanzas, 2015; La vela y el náufrago (Editorial Polibea, España, 2016), Flocks/Rebaños Edición Bilingüe, (Cubanabooks, EUA, 2016); La carpa infinita (Editorial Mantis Editores, México, 2017); El barco elegido, Editorial Unión; La Habana, 2018; A la llegada del invierno, Editorial Letras Cubanas, La Habana, 2018 y Paisaje interior, Ediciones Vigía, Matanzas, 2019. Es miembro de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC). Actualmente trabaja como redactor/editor de Ediciones Unión.

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Virgilio que llega

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A Virgilio Piñera

Ahora todos te aplauden. Nadie hirió tus colores, tu amuleto de reptil apasionado. Nadie detuvo con amenazas el cuerpo hasta apagar las dudas. Alza tu furia. No te enfrentes al agua ennegrecida desde el balcón. Tu canto me conmueve entre la confusión de ser y la lluvia de cenizas distantes. La voz es un espejo que delata siniestras oficinas, cortinas amarillas te vigilan al pasar. Su voz lacera mi espalda y hace murmullos de hojas secas. Qué hombre puede amarte sin testigos, qué ciudad ya te acoge en su cúpula de muerte y luz. Todos iremos al mismo lugar, hacia el frío mármol que permanece. Iremos hacia las aguas azules de peces amarillos, sin aplausos ni nada que nos haga mejores en la tierra. Pero tú que conociste el fuego y la llovizna. Tú que hablaste con Lezama y Borges desde el asombro útil de la memoria, eres el inmortal que acomoda sencillo su corbata.