Poesía en voz de sus autoras: Araceli Amador Vázquez

Araceli Amador Vázquez (CDMX 2000). Ha participado en el Encuentro de Talleres de Creación Literaria del CCH, ediciones XVII  y XVIII, y publicado en la X antología de alumnos del CCH (2019) y IX antología de alumnos del CCH (2016). Obtuvo el segundo lugar en la categoría de cuento en el “Quinto Concurso de Lectura de Poesía y Cuento 2016” del CCH Azcapotzaco, donde asistió al Taller de creación literaria” (2015-2018). También tomó el taller de novela “Breves incendios inextinguibles”, (UCSJ, 2018) y el taller de cuento “Escritos por Nuestra Sombra” (2019).

Poemas suyos aparecen en las revistas; Verso Destierro, Ablucionistas, Revista Cultural Mood Magazine y en los periódicos Paréntesisplus y Exilio. Actualmete es miembro de los talleres de “Poesia para volar” impartido por Cultura UNAM y “La pluma crece en la palma de la mano” del Centro Cultural Futurama. Ha colaborado en las antologías Campanas del Brezo, Editorial Ave Azul y Viejas Brujas III; Menorias Futuras, Aquelarre Editoras (2021). Poemas suyos han sido traducidos al italiano. Es autora del libro Sirenas de Cuarzo el Lugar Privilegiado, Editorial Verso Destierro (2021). Actualmente estudia en la Facultad de Derecho de la UNAM.

Libros muertos

 
 Quisiera leer los libros que rompí
 coger las páginas y unirlas con saliva
 pegarlas a mi cuerpo con engrudo
 hacerme una piñata
 partirme en los colores.
  
 Quisiera leer los libros que rompí 
 la tarde cuando mi padrastro
 dejó a mamá tumbada en la cama
  con el rostro hecho un grito.
  
 Quisiera leer los libros que rompí
 el día que él tocó mis piernas,
 mi madre me golpeó
 con el palo de la escoba por provocarlo.
  
 Quisiera leer los libros que rompí 
 cuando juré no amar a un hombre 
 porque traían desgracia.
  
 Quisiera leer los libros que rompí; 
 los de geishas, putas, güilas,
 mamá decía que yo era eso. 
  
 Quisiera leer los libros que rompí; 
 los que me regaló Javier
 cuando supo que era escritora 
 y me faltó al respeto.  

Unción

 Mi aliento volará a tu cuello
    en una blanca mariposa.
 Disculparás la humedad de sus patas, 
 antes de partir
 bebió de un caparazón;
 tortuga que se gesta
            en el sotobosque de mis faldas.
 En su espiritrompa custodia una lágrima; 
 fragmentada, completa, instintiva.
 Sigue encapsulada en el azul remolino;
  contenedor de almas.
 Cuando la mensajera llegue a ti 
 e hinque la trompa en tus tierras,
 no dejes caer su llanto,
 ponlo en tu dedo índice
 y con el haz una cruz en tu pecho 
 para vivir mi pasión.
 El bálsamo que lleva
 úntalo en tus recovecos
           pasando especialmente por la torre.
 Sentirás el revoloteo de la juventud
 y olvidarás en un sueño tu ancianidad. 

Poemas del libro Sirenas de cuarzo, el lugar privilegiado. (Verso Destierro, 2021).