Poesía en voz de sus autoras: Mirna Coreliel

Mirna Coreliel (Puebla, México, 2000). Estudiante de la licenciatura en Lingüística y Literatura Hispánica por la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla. Colabora como editora y columnista en el blog cultural Lector, Hazme Llorar. Se interesa por los estudios teóricos del erotismo en la literatura, la fotografía y la danza, además de la creación poética y narrativa.

DIOS MUTILADO

Suspiras la muerte
das una bocanada breve
te llenas el pecho
y la exhalas, agónico

Recuerdo las promesas que te hice
en año nuevo
con tus ojos tristes
hambrientos
devorando mi silueta
sediento
bebiendo una imagen congelada
de aquella, que sería
según delirio y santidad
poco menos
que tu esclava

Encerrado en una cripta
y yo cavé tu sepultura
aún antes de que el cuerpo
falleciera tiernamente
entre las manos
sucias de ego
que te asesinaron

Te vi, te vi y pensé en tu muerte
en cómo es posible
¿Cómo pretender prudencia
como lo hice?
aprisionando a Dios en una jaula
esclavizarlo con juguetes
mamando de mis senos
un alpiste
que no lo nutre bien

Dios se alimenta del viento
de las estrellas que palpitan
del tenue azul que lo abandona
en una piel de pluma
y ser

Dios está enjaulado en mi azotea
porque, aunque privara al esclavista
de su dulce canto
de su arrebato y aleteo,
Dios, con los brazos cortos
no podría volar

¿Qué me queda?
Eso, saber que agoniza.
Que muere un poco desde que nació,
en su cuna
de Dios pobre
de Dios mutilado
de abandono y Dios

No habrá perdón de mis pecados
no me lo permitiría
rebanen
vacilantes
los duraznos que me tejen.
Que mi jugo se desborde
sobre la tierra
que, tonta
enjaulé,
blasfemé
y maté

Dios me mira, extasiado
ebrio de muerte y de mí.
De las manos que lo tocaron
cuando debería ser pecado
tocar
una criatura
que no reclama tu existencia
ni bondad, ni envidia, ni avaricia.
Que te murieras
y volara:
sacra,
ingenua
ignorando tu cadáver,
tu breve aliento
y las semillas que dejaste
en el perverso vientre
de Dalila y Salomé