MARELA. Ciudad para los mil ojos [4] – J. Andrés Herrera – Audiolibro en voz de su autor

CAPÍTULO IV – LAS AGUAS QUE CANTAN

MITO DEL NIÑO AHUICPA Y LA ÑA’Á TIKUII

Shhhh. Asciende de las oscuras profundidades. Escucha las olas. No tienes calma. Tienes mar bravo y, más allá de los bancos de Piña Alta, el tranquilo mar muerto que se entrega en las cascadas donde cae el flujo del río Amitla. Estas son las aguas de los amores frugales entre el niño Ahuicpa y la Ña’á tikuii. Acá, su vientre henchido; allá, el sabor salado de la piel macerada; en esas pozas altas, el semen que la Luna le dio al niño para que fecundara la matriz azul; al fondo, los volcanes submarinos con la mirada del relámpago que bañó sus pupilas. He aquí las aguas del mito que con ayuda del aire y del fuego y de la tierra lo construyeron todo, te fundaron toda, Marela, perdida en un sueño del tiempo para venir a estacionarte en estos chapoteaderos que no eran tus aguas antiguas ni los rumores de tus mujeres, sino el eco de otros ruidos, el canto de otras voces. He aquí los ríos de inmortalidad que te cubren.

SPIRITUAL EN LAGUNA

Mar atómico, campo nuclear
de almas quebradizas.

Fue agua, tu agua,
que limpió Marela.

Mamá y papá se bañaron
en cristal-espejo.

Lavamos ropa,
te aguardamos con lluvia,
crecida.

Fue pereza, tu manto,
que bañaba cuerpos.

Mas ahora, tu humedad
se espesa: tinta.

Mas ahora, tu profundidad
sin pozas: cuervos.

Mas ahora, esa frescura
ha muerto: seca.

Tinta, cuervos, seca.
Laguna de Marela,
eres vino tinto
crecido en cuerpos
de la quebradiza ciudad,
ya sin tamarindos ni mangos,
que ahora es un fantasma.

Lástima que tus aguas
no se secaron todas
pero todas, como éstas,
se volvieron tiraderos.
Unas de heces, otras de químicos, las más de sueños.

Ay, Marela, tu tierra podrida
ya no da nada
y tu laguna escondida
se quedó callada
sin fertilizar las plantas.

Tus espejos reflejan la pérdida:
donde hubo chapoteo, hay lamentos;
donde agua límpida, hay sangre y miembros.

Si no crecieras tanto, Marela,
no tuvieras tantos hijos muertos.