«Querido Zarco», de Diana Ramírez Luna – Narrativa en voz de sus autoras

Diana Ramírez Luna (Ciudad de México, 1992) Egresada de la licenciatura en Ciencias de la Comunicación por la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales (UNAM). Se ha desempeñado como correctora de estilo y editora en diversas editoriales. Su obra ha sido publicada en medios como Gaceta políticas, Yaconic, Ritmo, Campos de plumas y Los ojos del Tecolote, donde además de ser socia fundadora, está a cargo de la coordinación editorial del proyecto Nido de poesía. Autora de los libros A hurtadillas (Sediento ediciones, 2012), Como un bolero (Literalia, 2018), A la sombra de la ceiba, Estamos aquí (LibrObjeto Editorial, 2020) y El Jardín de las Certezas (Ediciones Camelot América, 2021); coautora de los libros Once navajas. Narradores al filo de los treinta (Tierra Adentro, 2016) y Lados B (Nitro Press, 2018), así como de la serie Cuadernos de trabajo, Español (Ebica, 2020) y Pequeños emprendedores (Ediciones Euterpe). Es fundadora y directora de LibrObjeto Editorial. El escrito que presentamos forma parte del libro Como un bolero (Literalia, 2018)

Querido Zarco:

Te parecerá irreal recibir una carta con remitente del siglo XXI, lo cierto es que no puedo dejar de pensar en ti desde que te vi pasar frente a mi casa.

Al principio dudé, pero tras un mes de encuentros y a pesar de que ya no andas a caballo, sino en moto, no me queda duda que eres tú; los ojos azules y la piel blanca te delatan.

Me da gusto encontrarte porque aquí nada nos impide estar juntos. Ya no existe Manuela, y los infortunios de un lejano 1901 han quedado atrás.

Te escribo para agradecerte que me defendieras del tipo que intentó agraviarme en la calle: me haces sentir protegida; pero sobre todo, te escribo para confesarte y ofrecerte mi amor. La historia no será la misma que con Manuela, porque ni tú eres el mismo de entonces ni ella te amó tanto como yo.

Yautepec quedó en el pasado, te espero en la parada de autobuses del norte mañana a medianoche. Te prometo una historia mejor escrita que la que tuviste con ésa; don Ignacio ya no está para escribirla, pero para eso estamos tú y yo.