Poesía en voz de sus autoras: Sandra Álvarez

Sandra Álvarez (Guatemala, 1992). Periodista y escritora. Ha publicado poesía, cuentos y artículos en varias revistas digitales culturales y literarias de Latinoamérica y Estados Unidos.

Heridas de un naufragio

Mis manos carecen de fuego
se lo comen los colibríes insurgentes.
Mi mente es una habitación de manicomio
con ventanas bordadas con niñas celestes
y cerezos japoneses.

Mi mente es un incompleto puñado
de los trozos de una piedra rota.
Cada una marca un punto cardinal,
cada una arista del nido de un pájaro-dragón.

Haré con ellas un altar
en el que suplicaré por el perdón de mis pecados
y luego las usaré para lapidar mis habitantes
y hacer que seamos menos.

Piedras para hacer el surco de un río,
para sacar mis ojos y ponerlas en el lugar que dejen
y ver el mundo de manera diferente.

Las palabras garabateadas con neuronas aplastadas
solo son residuos de lenguaje desechable.
Los peces de mi memoria amniótica 
mueren por el exceso de burbujas.

Le subí la cremallera a la imaginación.
El horizonte vuela en globo desde entonces
dos caballos desnudos le proveen de nubes libres de oxígeno.
Ensalada de polos y galápagos
el ecuador se mueve del mapa.

Monólogo en el jardín

Epifanía;
nostalgia por un poco frecuentado afuera.

Querer una acera consiente de mis pasos
sosteniendo mi única desnudez.

Dejar de temer el desborde de las olas
o que se le caigan los pétalos
a mis restos de auroras polares.

Caminar sin seguir polvo ni estelas.
El agua que fluye de mis huellas
refleja el cielo y las selvas tras sus portales.

Veintinueve conversaciones vacías de sí
rellenas de miel sin raíces
cubiertas con barro de huella de dinosaurio.
Bonhomía en cada marca para evitar cicatrices.

Dos canciones bailando sobre la línea de Júpiter.

Avediario

Por fin soy una niña:
se me extraviaron los miedos de volverme pájaro;
necesitaba un oficio alterno para sobrevivir.

Soy una gorrión
que habita del otro lado de una ventana 
que nunca se abre.
        En este hemisferio olor a duraznos frescos 
        bañados en rocío
        y al verde tapiz de la tierra.

Soy un ave;
una pequeña gorrión de ciudad mutilada
collage de carreteras,
cercas divisorias,
y basura en las esquinas de nadie.

Los seres humanos huyeron. 

Mar / lluvia

Soy una niña que camina descalza
y que piensa en voz alta por las calles inundadas.

Cualquier cosa con la que me veáis es un disfraz 
yo nací desnuda:
huidas y berrinche
las letras y todas las excusas del tiempo
capullos y espinas florecientes.

Una inmensa lluvia que absorbe el mundo
que no sabe de agua ni de relámpagos,
regalo semillas
no ramos de flores.

Espejo del espejo.
Grieta de la grieta.
Soy una traducción
que solo entiende quien conoce la bandera.
Escribo bajo la tierra
para encontrar raíces
procurar germinación
florecer ébano / castaño / magnolia.