Dossier de poesía cubana: destejiendo el olvido. Un poema de Mercedes Matamoros, en la voz de Anna K.

Mercedes Matamoros

Mercedes Matamoros (Cienfuegos, 1851 – La Habana, 1906). Poeta y traductora. En 1867 dio a conocer sus primeros artículos en los periódicos El Siglo y El Occidente. Más tarde colaboró en La Opinión (1868). De 1878 a 1880 colaboró en El Triunfo. Publicó en El Almendares y además en la Revista de Cuba, de 1880 a 1883. A partir de 1884 graves problemas familiares la aíslan de las letras, se dedica al magisterio particular y labora en el colegio María Luisa Dolz. En 1892 Antonio del Monte impulsa la edición de sus obras completas. Vuelve a las letras y publica en la Ilustración de Cuba, La Golondrina (Guanabacoa), El País, La Habana Elegante, La Habana Literaria y El Fígaro. Sus poemas Mirtos de antaño, que aparecieron en el Diario de la Marina (1903-1904) y en El Fígaro (1922), datan de 1888 y 1889. El Fígaro publicó además algunas poesías de su libro inédito Armonías cubanas, de 1897. Tradujo a Byron, Longfellow, Chaucer, Tennyson y Thomas Moore, del inglés; del francés, a André Chenier y a Vigny, y del alemán a Goethe y a Schiller. En abril de 1903 la revista Azul y Rojo organizó un certamen popular para elegir a la mejor poetisa de Cuba, en el cual resulta ganadora con un total de 5476 votos, seguida por Nieves Xenes con 2452, Dulce María Borrero con 2372 y Dolores Rodríguez de Tió con 2060. En julio de 1902 fue operada de cáncer y posteriormente perdió la vista, por lo que recibió el epíteto de “La alondra ciega”. Agravada por su enfermedad, ingresó en el hospital civil de Guanabacoa, donde falleció el 25 de agosto de 1906.

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La muerte del esclavo

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Por hambre y sed y hondo pavor rendido
del monte enmarañado en la espesura
cayó por fin entre la sombra oscura
el miserable siervo perseguido.

Aun escucha a lo lejos el ladrido
del mastín, olfateando en la llanura,
y hasta en los brazos de la muerte dura
del estallante látigo en chasquido.

Mas do su cuerpo ante la masa yerta
no se alzará mi voz conmovedora
para decirle: —¡Lázaro, despierta!—

¡Atleta del dolor! ¡Descansa al cabo!
que el que vive en la muerte nunca llora,
y más vale morir que ser esclavo.

1879.


En la voz de <strong>Anna K</strong>
En la voz de Anna K

(Camagüey, 1988). Narradora, poeta y editora. Licenciada en Estudios socioculturales. Diplomada en Estudios Culturales. Egresada del Centro de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso. Miembro de la AHS. Reciente ganadora de una de las becas de escritura creativa que otorga Can Serrat, España. Suyos son los títulos infantiles: La princesa Invierno (DMcPherson Editorial, 2019), Sofie (Editorial Ácana, 2020) y Pescadores de estrellas (Editorial Ácana, 2020). Actualmente se desempeña como editora en la redacción de Ensayo, de Ediciones Unión.