Poesía en voz de sus autoras: Remei González Manzanero

Remei González Manzanero (Barcelona, 1990). Poeta y profesora. Graduada en Filología Hispánica, Premio Nacional de Fin de Carrera, Máster de Ciencia Cognitiva y Lenguaje y Máster de Formación del Profesorado en la Universidad de Barcelona, donde actualmente está preparando una tesis doctoral en Didáctica de la Lengua. Ha trabajado como profesora de instituto de lengua castellana y literatura y recientemente como profesora de español en la Universidad del Witwatersrand de Johannesburgo.

Como poeta, es autora de los poemarios «La verdad que no vemos», galardonado con el XVI Premio Águila de Poesía 2020, y «Habitantes de un paraíso minúsculo», premiado en el II Certamen de Poesía La Equilibrista y que saldrá publicado este año. También ha autoeditado el fotopoemario «Puzzle berliniano» y los cuadernos de poesía «La confesión de la carne: desdenes del vacío» y «El mundo de las almohadas».

LA VERDAD QUE NO VEMOS

No, no quiero los sueños. Es la vida,
la realidad la que nos llama. Escucha.
Leopoldo de Luis

Deja que te lo explique, no en palabras
— que con palabras no se entiende a nadie —
sino a mi modo oscuro, que es el claro.
Mirta Aguirre

Está aquí, déjame que te lo muestre,
en este pequeño espacio de aire,
esta dimensión, toda esta anchura
de trazas, de briznas
aciculares, está en esta brisa ingenua
que tanteo con los dedos,
que trato de asir para hacer mía,
es de sí misma,
está aquí.
Está en este soplo hecho de desgarros,
está en el lápiz que me cae de las manos
si abro la palma,
está en esta corriente alterna,
está en genios y mediocres,
en las nubes de las partículas,
en las ínfulas extrañas
y en el pliegue de las alas de un cóndor negro,
en la precipitación de un vidrio
que no nos hiere apenas
y en los resquicios invisibles
de nuestras cicatrices más finas,
está en el cieno de los ríos
que arrastras a las cimas,
en la cima lozana
que hallas en la mirada,
las miradas tiernas
que no adviertes,
y las que adviertes,
está aquí,
no puede estar en ningún otro lado.
La recogemos,
este soplo que resollamos
está hecho de ella.
Este vasto espacio que media
entre tú y yo,
los lugares entre nosotros
que no habitamos
y que alcanzamos al vuelo
con esfuerzo
y devoción de céfiro,
la verdad es que es esto,
está aquí.