«Otras personas llamadas Diego Espíritu», de Diego Espíritu – Poesía en voz de sus autores

Diego Espíritu (Guadalajara, 1990). Parte del colectivo de investigación y creación Arte+Ciencia de la UNAM, así como de la plataforma independiente de gestión cultural y producción artística Waxolote Okupa. Incluido en la antología Líneas en tierra. Una colección de poemas mexicanos/ Lines in land. A collection of Mexican poems editada y traducida por Tamryn Bennett y Guillermo Bátiz Cano (Australia, Australian Poetry, 2019), así como en el San Diego Annual Poetry 2015-2016, 2016-2017, 2019-2020, traducido por Cristina Pérez Díaz, María Cristina-Hall y Carla Rivarola, respectivamente. Imparte el taller de literatura expandida “Máquinas post-concretas” sobre typewriter-art y poesía concreta y visual. Autor de Poemas Panks para community managers (Buenos Aires, Santos Locos, 2016; México, Mantarraya 2017) y la extraña incandescencia azul de los ácaros (acarida.diegoespiritu.com, 2021)

OTRAS PERSONAS LLAMADAS DIEGO ESPÍRITU

Mi apellido ha suscitado
desde el lugar común de los fantasmas
hasta la falsa metonimia en torno a lo cristiano:

"¿No te llamas Cristo?" cuenta mi padre
que lo confundían, o de plano, "¿Esperanza?"
como alguna vez mis hermanos dijeron y a mí
sólo mis compañeros jesuitas me lo celebraban.

Uno crece pensando que es único,
que los demás son personajes secundarios
de una narrativa fantástica.

Entonces aparecen otros treinta Diego Espíritu
con diferentes aficiones: corredores, biólogos,
ciudadanos norteamericanos ingenieros de la marina
y trabajadores de la Winston Churchill School de magia.

Este segundo golpe al ego
es una herida de muerte,
el primero, la inicial estocada,
es darte cuenta que no,
que por supuesto los demás no son
un sujeto kantiano de tu experiencia,
pero el siguiente, y último, fulmina:

“El nombre del dueño de la cuenta era un tal Diego Espíritu.
Me dijo que ese era el señor de recursos humanos y que
iba a aparecer en el depósito” agregó un joven estafado
por un sujeto que se hizo pasar como el productor
de un conocido reality de la televisión peruana.


Prefiero cien veces, entonces, que el navegador arroje
las búsquedas relacionadas a un himno evangélico
o del unbonxing de un joven filipino con el mismo nombre,

a que se me confunda con un fraudulento criminal
de segundo apellido "Inocencio", pero siempre
tendré que mostrar mi identificación/ para probar que mi apellido es verdadero.